miércoles, 07 de diciembre de 2022

​Casinos nativo americano: Su impacto económico en las comunidades indígenas estadounidenses

La Ley de Regulación del Juego Indígena de 1988 clasifica tres clases de juegos

Los juegos de apuestas han estado entre la humanidad desde la existencia de las más antiguas civilizaciones. Afortunadamente, hoy en día no necesitamos visitar un casino de tierra pues podemos fácilmente jugar con todas las tragamonedas gratis que nos ofrece la internet. Sin embargo, al igual que en los casinos online, en los recintos de juego físicos, hay trabajadores ocupándose de su mantenimiento, y sin duda alguna el caso más particular es el de los casinos estadounidenses que son propiedad de los nativos americanos. Hoy te explicaremos por qué existen y cómo son generadores de riqueza y empleo para estas comunidades.


Un poco de historia

Los casinos de los nativos americanos están ubicados en reservas, que han sido designadas por el gobierno federal como tierras tribales, por lo que estas propiedades no están controladas en gran medida por la legislación estatal.


La tribu Seminole fue la primera en establecer un casino indio en Florida, centrándose en el bingo de altas apuestas. En la actualidad, más de 150 tribus en reservas de 24 estados operan un casino o algún tipo de operación de juego.


Casino americano


Los impuestos federales no se aplican a los casinos de los nativos americanos. Esto se debe a que las tribus tienen sus propias naciones autónomas, dentro del territorio estadounidense. Aunque son el grupo más pequeño del país (cuatro millones de personas), los nativos americanos que son descendientes de los navajos, cherokees y oneidas, gozan de la ventaja de manejar sumas superiores a los 25.000 millones de dólares cada año.


Su red de casinos es incluso más grande que la establecida anteriormente por los inmigrantes de varios países, especialmente los italianos. En la actualidad hay 845 casinos en todo Estados Unidos, siendo 423 de ellos propiedad de los nativos distribuidos en 28 estados. Cada año se realizan apuestas, por valor de más de 800 millones de dólares en general. Según datos de la National Indian Gaming Association de un total de 564 comunidades, solo 225 son parte del negocio.


Explicación histórica y legal

La Ley de Regulación del Juego Indígena de 1988 clasifica tres clases de juegos: Los juegos sociales y ceremoniales tradicionales, que debían ser gestionados exclusivamente por los gobiernos tribales se clasificaron como Clase I.


El juego de la piedra de melocotón, por ejemplo, lo practican con frecuencia los iroqueses durante todo el año. Se colocan seis piedras de melocotón, con un lado ennegrecido en un recipiente de fondo plano. Los participantes de cada equipo se turnan para golpearlas contra un banco. Los jugadores apuestan sobre cuántas ennegrecidas quedarán boca arriba, y el equipo ganador se las queda todas.


El bingo, los naipes y los juegos de apuestas altas con premios, como los de los casinos, se conocen como juegos de clase II y III. Las tribus que se dedican a los juegos de azar de Clase II o III deben cumplir la ley federal, mediante la adopción de reglamentos que han sido aprobados. También se creó la Comisión Nacional del Juego Indígena, para que actuara como organismo regulador en virtud de la Ley de Regulación del Juego Indígena.


Los orígenes del juego se remontan al mito de la creación iroquesa, que describe una batalla entre el gemelo bueno y el gemelo malvado. Los iroqueses dicen que los juegos de azar son sagrados y sólo deben jugarse para celebrar al creador.  Piensan que el mensaje que envías a Dios es que aprecias lo que tienes y estás dispuesto a compartirlo con los demás.


Otro ejemplo de estas leyendas son los indios Navajo, ellos cuentan historia del dios Noqoilpi, deidad que, a través de las apuestas y el juego, logró esclavizar a tribus enteras, hasta que otros dioses ayudaron a un joven a vencerlo en su propio juego.


¿Son estos casinos realmente útiles para las comunidades nativas?

La respuesta es sí. Aunque se puede jugar fácilmente a la ruleta o a las tragamonedas desde internet, alrededor de 25 millones de personas visitan los casinos de los nativos.


Han creado enormes complejos de entretenimiento, como el Seminole Hard Rock Casino de Hollywood, que tiene más de 17.000 empleados, el enorme Foxwoods construido por los Mashantucket Pequot en Connecticut, con 6.200 máquinas electrónicas, donde obviamente podemos encontrar diversas tragaperras, 380 mesas de juego, además de un magnífico hotel y campos de golf.


En los estados con actividades petroleras y mineras, las 34 tribus indígenas obtienen cada año unos derechos del orden de 500 millones de dólares. Además de proporcionarles gastos por valor de unos 2.600 millones de dólares al año, para diversos programas de salvaguarda de las reservas, así como otros recursos en áreas de salud, educación e infraestructuras, el gobierno federal les da financiación en forma de 2.600 millones de dólares cada año, para diversas iniciativas de conservación de sus territorios.


Efectivamente podemos jugar a las tragamonedas gratis desde la comodidad de nuestro hogar, pero siempre será curioso recordar cómo en Estados Unidos los casinos son una fuente de ingresos y riqueza para una de las comunidades menos favorecidas del gigante económico.


Imagen: Pixabay.
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